Un aborto espontáneo, una pérdida a mitad del embarazo, un bebé que no llegó a casa. Casi nadie sabe qué decirte, y muchas veces te toca consolar tú a los demás. Aquí no. Aquí tu bebé cuenta, tu dolor cuenta, y no hay un plazo para dejar de sentirlo.
En la tribu hay mujeres que también perdieron a su bebé. No hace falta explicar nada desde cero: ya lo saben.
Conoce las tribusLa inmensa mayoría de las pérdidas tempranas se deben a causas que no dependen de la madre y que nadie puede evitar. No fue por lo que cargaste, ni por lo que comiste, ni por aquel disgusto. Es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta casi siempre es la misma: no estaba en tus manos.
El tamaño del embarazo no mide el tamaño del duelo. Se puede querer muchísimo a alguien de seis semanas. Quien te dice eso suele estar incómodo, no siendo cruel — pero no tienes que aceptar esa medida.
No hay un plazo. Hay mujeres a las que les pesa más al año, en la fecha en que le tocaba nacer. Que te siga doliendo no significa que lo estés llevando mal.
Sí. Muchas lo hacen, y ayuda: nombrarlo es reconocer que existió. No necesitas el permiso de nadie.
El duelo casi nunca va al mismo ritmo en dos personas, y eso no significa que a él no le importe. Es de las cosas que más separan a una pareja después de una pérdida, y de las que más se arreglan hablándolas con alguien de fuera.
Una pérdida no suele significar que no puedas. Si has tenido varias, sí conviene que lo revise un médico: hay causas que se estudian y se tratan. En el directorio hay atención médica cerca de ti.
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