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Método Creighton: por qué no todas ovulamos el día 14

Viví 21 años dentro de mi cuerpo sin saber leerlo. Esto es lo que me habría gustado que alguien me contara.

21 de septiembre de 2026 · 7 min de lectura

Tu cuerpo merece ser conocido, comprendido y cuidado. Qué diferente habría sido conocer mi cuerpo antes.

No sé qué te llevó hasta este blog ni qué estás sintiendo mientras lo lees. Pero tal vez tú, como yo durante muchos años, no tienes idea de cómo funciona realmente tu cuerpo cuando hablamos de fertilidad, ciclos y sexualidad.

Me consideraba afortunada si podía anticipar el día exacto en el que iba a llegar mi periodo, sin tener que correr al baño en un lugar público con el miedo de haberme manchado.

En eso podría resumir prácticamente todo lo que sabía sobre fertilidad desde los 16 años —cuando tuve mi primer periodo— hasta los 21, cuando conocí por primera vez el Modelo Creighton.

Lo que yo no sabía

Recuerdo que me emocioné, porque para mí significaba que algún día podría dar vida. Era algo que me daba mucha ilusión.

Al mismo tiempo, sabía muy poco sobre cómo funcionaba la fertilidad. Pensaba que cualquier relación sexual terminaba en un embarazo al 100 %.

Tampoco entendía mis ciclos. Podía tener ciclos de 50 días y no sabía por qué. Tenía cólicos muy fuertes, dolor de pecho e irritabilidad, y era «lo normal» porque «ya me iba a bajar». Tenía una aplicación que supuestamente me decía cuándo llegaría mi siguiente periodo, y casi siempre aparecía en números rojos porque mi periodo no llegaba el día que había calculado.

Lo que nunca me pregunté era algo mucho más importante: ¿qué estaba pasando realmente dentro de mi cuerpo?

Conocí el Modelo Creighton por medio de la Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II, que transformó profundamente mi manera de ver y comprender el cuerpo, la sexualidad y la maternidad. Pero hoy quiero enfocarme en cómo funciona tu fertilidad y cómo puedes aprender a observarla.

Tu periodo es solo una parte de tu ciclo

Útero, trompas de Falopio y ovarios. Esa es la anatomía básica, lo que nos enseñaron en la escuela. Pero la verdadera pregunta es: ¿cómo funciona?

Tu ciclo comienza el primer día de tu periodo y termina cuando comienza el siguiente. Durante ese ciclo ocurren cambios hormonales que preparan a tu cuerpo para una posible ovulación y, eventualmente, para un posible embarazo.

Y aquí entendí una de las primeras cosas que yo no sabía: no todas las mujeres ovulamos el día 14. Ni siquiera una misma mujer ovula necesariamente el mismo día en todos sus ciclos.

Por eso, contar días en un calendario o depender de una aplicación no equivale a observar lo que está ocurriendo en tu cuerpo.

Entonces, ¿cuándo puedes quedar embarazada?

La ovulación ocurre cuando un folículo maduro libera un óvulo. Después de la ovulación, el tiempo de vida de ese óvulo es muy corto: aproximadamente entre 12 y 24 horas.

Si la fertilidad dependiera solo de eso, muy pocas personas lograrían un embarazo. Pero hay un factor que extiende la ventana fértil: el moco cervical.

Al acercarse la ovulación hay cambios hormonales. Aumenta el estrógeno —la hormona predominante en la fase preovulatoria— y este produce moco cervical. En el moco, el espermatozoide puede sobrevivir varios días. Por lo tanto, si hay relaciones sexuales durante el periodo fértil alrededor de la ovulación, puede resultar en un embarazo.

Cuando aprendí esto, entendí algo que nunca me habían explicado: no somos fértiles todos los días del ciclo. Así que, si tú, como yo, crees que por tener relaciones te embarazas al 100 %, déjame decirte que no es así.

Existe una ventana fértil, y nuestro cuerpo presenta signos que podemos aprender a observar.

Y ahí entra el Modelo Creighton

El Creighton Model FertilityCare System es un sistema estandarizado de observación y registro de biomarcadores. Consiste en observar el moco cervical para aprender a identificar tus días fértiles e infértiles, y en el cuidado de la salud ginecológica.

No necesitas adivinar cuándo estás ovulando. Tampoco se trata de contar días. Y no depende de que tengas ciclos idénticos todos los meses.

Se hace por medio de una rutina específica de observación y registro, de manera personalizada y con el seguimiento de una Practitioner capacitada en el método. Con el tiempo empiezas a reconocer tu propio patrón, y también características de tu ciclo que antes pasaban completamente desapercibidas.

El método puede utilizarse para buscar un embarazo, para aplazarlo, o para conocer y registrar la salud reproductiva.

Creighton y NaPro no son lo mismo, pero van de la mano

Tu gráfica no solo dice cuándo eres fértil. También puede aportar información clínicamente relevante sobre los patrones de tu ciclo. Esa es la información que usan los médicos NaPro —NaProTechnology, Natural Procreation Technology—.

  • Creighton es el sistema con el que aprendes a observar y registrar los biomarcadores de tu ciclo.
  • NaProTechnology es un enfoque médico que utiliza, entre otras herramientas clínicas, la información de tu ciclo para evaluar y tratar problemas de salud reproductiva: identificar sus causas y darles tratamiento.

Todo es clínicamente relevante, sea cual sea la situación de cada mujer: ovulación, sangrado, dolor, infertilidad y otras causas ginecológicas, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, estados anovulatorios, sangrados anormales e incluso efectos del estrés.

Había vivido dentro de mi cuerpo toda mi vida y no sabía leerlo

Hoy te escribo esto desde el conocimiento que he adquirido.

Yo no sabía que mis ciclos podían ser cortos, regulares o largos. No entendía por qué tenía ciclos de 50 días. No sabía qué información podía aportar un sangrado café antes o después de la menstruación. No conocía la importancia de saber cuánto duran las distintas fases de mi ciclo. Y tampoco sabía que un dolor menstrual intenso necesita ser evaluado médicamente: pensaba automáticamente que era «normal», porque me pasaba a mí y a muchas de mis amigas.

Hoy soy Practitioner certificada del Modelo Creighton y directora del San Juan Pablo II FertilityCare Center en Guadalajara. Pero antes de todo eso fui una mujer de 21 años que prácticamente no entendía su fertilidad.

Tal vez llegaste a este blog porque estás embarazada

Tal vez era exactamente lo que esperabas. Tal vez no. Tal vez estás feliz o confundida, asustada o completamente abrumada.

No conozco tus circunstancias y no pretendo entenderlas solo porque yo también soy mujer. Pero sí quiero acompañarte desde lo que conozco.

Entender cómo ocurre un embarazo —y descubrir lo exacto y preciso de la ovulación, el moco cervical, los espermatozoides y el óvulo— cambió profundamente mi manera de ver mi propia fertilidad.

Tal vez conocerlo no resuelva aquello que hoy te preocupa. Pero espero que responda algunas de tus dudas y, sobre todo, que despierte en ti el deseo de conocer mejor un cuerpo que ha sido tuyo toda la vida.

Hoy también soy mamá de una bebé de un año a la que amo con todo mi corazón. Y sé lo inmensa que puede sentirse la palabra mamá. Sé que la maternidad representa un gran reto. Por eso no quiero decirte qué deberías sentir: quiero decirte que, si necesitas ayuda, está disponible para ti.

Lo que quiero que te lleves

Mi intención con este blog no es que termines sabiendo utilizar el Modelo Creighton. Eso requiere aprendizaje y acompañamiento. Quiero que termines sabiendo que existe.

Que tu ciclo contiene mucha más información de la que probablemente te enseñaron. Que la fertilidad no tiene por qué ser algo que simplemente te ocurre sin entenderlo. Que puedes aprender a leer los signos de tu propio cuerpo. Que existe esta ayuda.

Ojalá yo hubiera aprendido todo esto mucho antes.

Y espero que, si hoy tienes una prueba de embarazo frente a ti o algún día lees una, además de las emociones y circunstancias que acompañen ese momento, puedas comprender y admirar qué ocurrió en tu cuerpo para llegar hasta ahí.

De mamá y Practitioner del Modelo Creighton, a lectora.


María Fernanda Anaya Morett · Practitioner certificada del Modelo Creighton (FCPC) · Directora del San Juan Pablo II FertilityCare Center, Guadalajara

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