Ovario poliquístico: nadie me dijo que había otra opción

Cinco años tomando la pastilla porque me dijeron que era el único tratamiento. Esto es lo que encontré después.

19 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura

Desde que tengo 15/16 años he batallado con un desbalance hormonal. Comenzó a presentarse con síntomas como cólicos sumamente fuertes durante mi regla, sangrado intermenstrual, subida de peso inexplicable, acné, entre otros.

Me detectaron Síndrome de Ovario Poliquístico, ahora Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino “SOMP”. Mi mamá me llevó a cita con múltiples ginecólogos y todos me decían lo mismo: el único tratamiento para este desajuste hormonal es tomar hormonas, es decir, tomar la píldora anticonceptiva.

Yo siendo una adolescente de 16 años pues claramente creí ciegamente en los doctores, porque además nadie me decía que existía alguna otra alternativa, y así fue como desde esa edad tomé una pastilla todos los días, así como otros múltiples medicamentos para controlar los síntomas como metformina.

Cinco años con la pastilla

¿Tuve una mejoría? Yo no sé si lo llamaría así. Sí, se controlaron algunos síntomas como el acné o el dolor de cólicos, y tenía la sensación de que “me bajaba la regla cada mes” al día 28 (lo pongo entre comillas porque ese sangrado no es un sangrado menstrual como tal, es un sangrado por privación de hormonas). Pero muchos síntomas permanecían y otros aparecieron como consecuencia de los anticonceptivos, tal como dolor de cabeza, irritabilidad y cambios de ánimo.

Estuve con este “tratamiento” durante casi 5 años, en un ciclo vicioso en el cual en cuanto dejaba de tomar dicha pastilla, mis síntomas regresaban.

Hasta que llegó un día en que dije que ya no más. No me hacía sentido vivir tomando una pastilla toda mi vida y depender de ella. ¿Qué pasaría cuando quisiera formar una familia? ¿Cuando quiera buscar un embarazo, espero que mi ciclo mágicamente funcionaría bien? Además, yo todavía no comenzaba a tener una vida sexual activa porque estaba esperando al matrimonio, pero estaba consciente que no quería seguir tomando la píldora al tener relaciones sexuales ya que ésta puede tener un posible efecto abortivo.

Fue así como un día, sin saber muy bien la alternativa, decidí dejar de tomar ese dichoso “tratamiento” y comencé a buscar otras opciones.

Mi mamá fue quien me comentó que había visto en internet que existían métodos naturales que te ayudaban a observar tu ciclo y a corregir los desbalances hormonales. Recuerdo que yo le contesté que esas cosas no funcionaban, que no estaban probadas por la ciencia (yo sin saber), y que eso podría servirles a otras, pero no a mí, que llevo tantos años con este problema.

Lo dejé ahí unos meses, comencé a cambiar mi alimentación, controlé mi insulina con cambios de hábitos y bajé de peso, pero muchos síntomas persistían.

Por fin, respuestas

Así que decidí tomar una llamada de prueba con una asesora de uno de esos dichosos “métodos naturales” que me había dicho mi mamá. Ya no tenía nada que perder, estaba desesperada.

Entro a la videollamada y se me cayó la venda de los ojos, estaba frente a un nuevo mundo. Que realmente no era nuevo, es lo que siempre había estado sucediendo en mi cuerpo, solamente que no lo conocía. Esta asesora me comenta que el método se llama Creighton y lo que busca es observar las señales de fecundidad de tu cuerpo, anotarlas en una gráfica y con ello poder hacer un análisis y observación de tu fertilidad, teniendo parámetros de cómo tendría que comportarse un cuerpo sano. Así podría ver qué estaba sucediendo con el mío y dónde podría radicar el problema.

Me enseñó TODO sobre cómo funciona (o debería funcionar) mi cuerpo: qué función tienen las hormonas, todo el ciclo menstrual, las diferentes fases del ciclo y las señales de fertilidad que yo puedo observar, y con eso saber en qué momento se encuentra mi cuerpo y qué hormonas está produciendo.

En ese momento TODO cobró sentido. Entendí por qué me sentía de cierta forma en ciertos momentos de mi ciclo, entendí por qué la píldora anticonceptiva provocó que yo dejara de ser yo y sentirme tan diferente, entendí dónde estaba teniendo una deficiencia… entendí cómo apoyar a mi cuerpo. Todo mi mundo cambió y por fin encontré lo que tanto había estado buscando y que ningún doctor me había sabido dar: RESPUESTAS.

Buscar la raíz, no tapar el síntoma

Comencé a utilizar el método y a graficar mi ciclo, pero todavía necesitaba ayuda para saber cómo apoyar a mi cuerpo con lo que le hacía falta, así que decidí complementar con asesoría médica; pero no con cualquier médico como los anteriores que me decían que no había otro tratamiento, sino con un médico NaPro.

Un doctor con enfoque en NaPro tecnología utiliza métodos naturales para ayudar en la procreación, buscando la raíz de los problemas y curarlos, en lugar de tapar los síntomas, en cooperación con el ciclo reproductivo de la mujer.

Fue así como este verdadero tratamiento me ayudó a mejorar enormemente a tratar mi SOMP. Y aunque este es un síndrome que no se cura por completo y desaparece, hay algunas situaciones en la vida cotidiana que pueden desencadenar otra vez ciertos síntomas (mala alimentación, estrés, exposición a tóxicos, etc.), la realidad es que he tenido gran mejoría.

Noviembre de 2025

Hasta llegar a tal punto en que, en noviembre de 2025, me enteré de la gran noticia que cambió mi vida: estaba embarazada.

Y es que a pesar de estar intentándolo con mi esposo durante ya algunos meses, la realidad es que me llegó por sorpresa. Esto porque durante años los doctores me dijeron que debido a mi condición, para mí iba a ser muy difícil lograr un embarazo. Lo escuché tantas veces que me lo creí, y cuando no quedé embarazada a la primera, lo confirmé en mi cabeza. Pero gracias a Dios, mi bebé (mi gran regalo) no tardó en llegar. Llegó en los tiempos perfectos de Dios.


Inés Rdz.

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